El Miguel Huertas más íntimo ofrece un estupendo recital de piano en Tomelloso

La programación musical de Tomelloso no para, este miércoles festivo teníamos otra cita en el Teatro Municipal del Tomelloso para un nuevo concierto. Esta vez organizado por la Asociación Promúsica Guillermo González, un soberbio recital de piano a cargo del músico tomellosero Miguel Huertas. Huertas actuó en solitario después de caerse del cartel la soprano Sonia de Munk. Lo que estaba programado como un recital lírico fue, gracias a la diligencia de la asociación organizadora y a la buena disposición del músico —que preparo en tan solo cuatro días su actuación— un gran concierto de piano. Miguel Huertas, padre del músico, explicó en nombre de la Asociación Guillermo González, que la cantante padece una sobrecarga vocal que le impidió estar anoche en Tomelloso. Anunció que la temporada de la asociación está cerrada y que “trataremos de escuchar a Sonia en una próxima ocasión”. Deseando la pronta recuperación de la soprano, decimos nosotros, no hay mal que por bien no venga, ya que la actuación de Miguel Huertas hizo las delicias de los aficionados.El músico anunció que interpretaría el recital que siempre había querido tocar, con obras compuestas desde el siglo XVI hasta nuestros días, unidas por la religiosidad o la meditación. El programa comenzó y acabó con unas improvisaciones de Miguel Huertas. La primera pieza con partitura fue “Glosa sobre d’ou vent cela” de Antonio de Cabezón, el músico ciego de Carlos I y Felipe II. Huertas continúo con una obra del Padre Soler, la Sonata 37. Del barroco, el pianista saltó al siglo XX con una selección de tres piezas de “Música Callada” de Mompou, basada, como saben nuestros lectores en el Cántico Espiritual de San Juan de la Cruz. Huertas dijo que invitaba a una caña a quien conociese la última: la sintonía de la Cadena SER. El concierto continuó con el músico religioso por excelencia, Juan Sebastián Bach, el Preludio y fuga en Fa mayor. La siguiente pieza, absolutamente contemporánea, fue “Bibo no Aozora”, de Ryuchi Sakamoto. Huertas continuó con Mozart (Fansasía en Re menor, Kv 397), una selección de los Preludios de Chopin y la Sonata XVI de Haydn. Huertas interpretó un extracto de la conocida “Suite Bergamasque” de Debussy, que dedicó a Carmen Peinado “esté donde esté”. Tras recibir la ovación del público, Huertas interpretó una obra “poco conocida”, el Nocturno de Chopin.

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